
En
la relación que tienen ambos surgen diferentes problemas, entre ellos la
violencia del lugar, irreductible e injusticiable debido al miedo y al silencio,
por un simple hecho, el molesto sonido de la radio del taxista, este le
descerraja a balazos, cumpliendo así los deseos de su recién acogedor patrón,
ambos huyen de la escena dejando el cadáver. Este hecho se perderá en la
memoria y en la historia, será otro muerto más.

Recomiendo
esta novela a todos aquellos que quieran saber sobre los años violentos de
Colombia, también para aquellos quieran saber sobre el mundo de los sicarios y
las reglas que seguían en aquel entorno hostil. Y por último para aquellos que
quieran descubrir como se puede narrar estos terribles hechos con una voz
original y singular.
Extractos:
«El pelao debió de entregarle las
llaves a la pinta ésa», comentó Alexis, mi niño, cuando le conté el suceso. O
mejor dicho no comentó: diagnosticó, como un conocedor, al que hay que creerle.
Y yo me quedé enredado en su frase soñando, divagando, pensando en don Rufino
José Cuervo y lo mucho de agua que desde entonces había arrastrado el río. Con
«el pelao» mi niño significaba el muchacho; con «la pinta ésa» el atracador; y
con «debió de» significaba «debió» a secas: tenía que entregarle las llaves.
Más de cien años hace que mi viejo amigo don Rufino José Cuervo, el gramático,
a quien frecuenté en mi juventud, hizo ver que una cosa es «debe» solo y otra
«debe de». Lo uno es obligación, lo otro duda. Aquí les van un par de ejemplos:
«Puesto que sus hermanos se enriquecen con contratos públicos y él lo permite,
también el presidente debe de ser un ladrón». O sea, no afirmo que lo sea,
aunque parece que lo creo. Y por parecer creer no hay difamación, ¿o sí,
doctor? ¿Por tan poca cosa se puede uno ir a la cárcel cuando nos están matando
a todos vivos? Y «debe» a secas significa que se tiene que, como cuando digo:
«La ley debe castigar el delito». ¡Pero cuál ley, cuál delito! Delito el mío
por haber nacido y no andar instalado en el gobierno robando en vez de
hablando. El que no está en el gobierno no existe y el que no existe no habla.
¡A callar!
Editorial: Alfaguara
Autor: Fernando Vallejo
Páginas: 128
Precio: 16,00 euros
Páginas: 128
Precio: 16,00 euros
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